KISE, comenzar escribiendo q las manos son comos esclavos mudos, aunque siempre los esclavos han sido mudos, pero inteligentes i vivos.
Es como una historia que se repite silente e inerte; desesperante. Te mira con sus ojos mudos desde un rincón claro y burlesco; asfixiante. Parece no haber sido parida nunca, su calma exaspera los sentidos y vuelve absurdos e iracundos los sentimientos. El silencio y la luz de una vela calma las emociones, el sabor amargo del alcohol adormece el cuerpo y el frío se hace parte de la conciencia y un poco más soportable, el estomago se calienta, el corazón de apacigua y las manos esclavas dibujan con letras negras la transformación de la memoria en resignación deliciosa y melancólica de los celos, de la rabia y de


Está hermoso
Frente a esto, no podemos afirmar que la pena es inservible.